¿Será este el verdadero alimento del hombre, y esta la verdadera vida?
GOG
¿Será este el verdadero alimento del hombre, y esta la verdadera vida?
GOG
En este piso más color que piso, en este bastión topográficamente inexacto
En este campo minado salpicado de linternas de destierro
En este cubo de mierda y alcohol para mis cicatrices
En esta almohada mullida para los desertores
En este punto imberbe en el que a todos en algún momento les ocurre algo mágico, a mí no me pasa nada
Debo escribirlo?
Debo describirlo??
Si existe algún clochard enfermo este es supongo el momento oportuno para pedir que no responda. No es el momento de intentar hacer amigos…
Algunas veces, cuando el que escribe se queda sin palabras… Ocurre que a los tigres les da por ser más salvajes, los elefantes sean quizás más altos y todo en la naturaleza mute para dar un tema de composición al que sin una noble causa que lo acompañe, no tenga más opción que quedarse mirando…
Durante las incesantes veladas a que me orilla mi desordenada y escrupulosa forma de navegar por la red, di con la siguiente página, en la cual he encontrado el toque necesario entre realidad, ficción, y sarcasmo, sin perder además el tilde intelectual lleno de romanticismo estoico, y no es que uno encuentre bellas letras dedicadas al sin-número de hermosas musas existentes, por el contrario, el toque romántico se observa venir en cada una de las contradicciones de los temas tratados, es decir, de la forma de cuadrar lo que hasta el momento pareciere redondo, o triangular (seamos concretos); un cinismo mezclado con un toque humorístico negro, llevando de la mano, comentarios tanto objetivos, como asertivos, los cuales dotan a estos Podcast, de un gusto exquisito por el mundo “Tal cual es”, y su constante y necesaria crítica social, por supuesto, no podemos olvidar que dentro de los mismos, encontraremos una mezcla de elementos musicales (en lo que a mis gustos refiere) por demás elocuente y preciso.
El Podcast, sin duda alguna, es una herramienta indispensable que nos permite comunicar todo ese laberinto de ideas tanto abstractas, como singulares y profusas. Los alcances, son prácticamente globales, ejemplos mismos se pueden encontrar con suma facilidad navegando dentro de la red, o preguntándole a San Google, por consiguiente, es una opción para aquellos, que como su servidor buscan expresar (dentro de los alcances que su misma moral les permite), su visión muy particular (permítanme redundar) de su mundo actual. Les dejo algunos links, para que ustedes mismos se percaten… mejor no, investiguen por su cuenta, lo que si haré, es dejar la dirección de la página y el ejemplo de este post. Les comento que se trata de la temporada pasada, ya salió la 4ta, todavía le estoy escuchando, pero lo oído hasta el momento no pierde el sentido ni el alineamiento de las anteriores. Lo que escucharán es sólo la primera parte, lo demás lo encuentran aquí.
http://www.goear.com/files/external.swf?file=c8d02fc
Malvaviscos de algodón dentro de una esfera de chocolate… ¿Quién osó en un arranque de euforia, enaltecer esos garabatos impresos dentro de líneas en celo de reconocimiento, cuál de los dedos, fue el que plasmó la inquietud que más allá del espíritu quiso ir?
La realidad de los poetas, es distinta a la del mundo circundante; se mofa de cada pelo de objetividad en cada una de nuestras debilidades, de el espacio que formamos sin darnos cuenta. Una vez que caemos derrotados ante los designios de un primer amor que nunca supimos como nombrar para nuestra desgracia, ante la barbarie compulsiva de estos “entes”, nombran y renombran aquello que nos pertenece más que cualquier cosa: aquello por lo que lloramos como nadie. Esa misma razón me incita a decir ¿por qué nadie les contradice y sumerge dentro de una esfera de chocolate, donde no quede opción alguna que la de comer su propio y repleto caos, dándonos pie a encontrar nuestra propia esencia, permitiendo volvernos malvaviscos de nuestro propio algodón?
Si bien es cierto que solapan nuestras conjeturas más rebuscadas, creando un entorno que nos place visitar cada vez que deambulamos por los senderos de la auto-compasión, obstruye la realidad intrínseca de nuestro verdadero yo; nadie sufre como nosotros, nadie llora como nosotros, nadie ríe como nosotros, es imposible hallar pieza alguna que concuerde con el rompecabezas que tenemos por vida y la aceptemos; es más, que sintamos que es una completa representación de nuestras lágrimas, no debe constituir ninguna conjetura para abandonarnos a la auto-representación en ese apartado de líneas caprichosas. ¿La solución, la respuesta? Que alguien les encierre dentro de su caja de chocolate.
La receta idónea para crear malvaviscos de chocolate, lleva impregnado el sello personal de cada sentimiento que vivimos, la gracia con la que se renueva es infinita-mente superior a todas las baratijas que fácilmente nos embaucan aquellos que viven a nuestras expensas. Si queremos guardar un lugar para nosotros mismos, un lugar sacro, no caigamos en la mediocre debilidad de aceptar sin menoscabo los despojos de las lágrimas de alguien más, mejor aún, identifiquémonos en un saludo con el rostro, en una mueca con los labios, en una patada en el trasero, pero jamás, en una “poesía de a 2×10″. Entremos en el mundo de la auto-conciencia y deambulemos por nuestros prados y laderas, comiendo, de nuestros bombones favoritos.
Tengo un botòn pegado al ojo izquierdo que me pide que lo deje trabajar, ayer le preguntè – ¿en què trabajan los botones?. Me diò un discurso de 20 minutos explicàndome que los botones son subestimados, que su verdadero valor reside en tener la responsabilidad de unir siempre las cosas, me dijo que un botòn que no une no puede ser un botòn.
Me dijo tambien que es curioso que un objeto que se fabrica exclusivamente para unir necesite solo de un hilo para mantenerse de pie…
De nuevo un muchacho corriente, con ànimo y sin herramientas, intentando construir un puente con las manos adoloridas por las clases de piano, con la lengua cansada por las clases de alemàn. Acercàndose a ti con un baùl lleno de pretextos, esperando con gusto el segundo dentro del minuto, dentro de la hora, dentro del universo, en que las oportunidades lluevan y pasen tan ràpido y tan seguras que no den tiempo a la confusiòn (a esa tormenta de angustias y perdones que ocurre una vez cada dosmil adioses).De nuevo la noche, los peces, el pan, las piedras con tos, el dolor de rodillas, la pared gris de mi cuarto, un gato maullando a mi ventana, la incertidumbre…
…la gente ladrando en las esquinas, el eco en el cuarto vacìo. Y todo de nuevo haciendo planes con mi vida, con la tuya, y todo y todo y todo. Ahora, ahora que los puntos y las comas crecen como bichos entrometidos en los jardines de la desesperaciòn. Ahora, cuando el estrès està a la vuelta de la esquina, cuando el futuro de nuevo es incierto, cuando el esqueleto se estremece por otro terremoto en un paìs triste, cuando los abuelos han dejado de ser lo màs importante y la familia solo vale el tiempo que uno le dedica, cuando tus ojos me siguen mirando aunque yo cierre los mios…
…soy un mar de ganas
soy un mar de dudas
soy un mar de miedos
soy un mar de angustia
soy un mar de sueños
soy un millon de rìos que mueren, que llegan y se pierden
en ese ocèano que alguien llama “costumbre”
y yo llamo tus ojos…
Siempre cuesta un poquito comenzar a sentirse humano…
Mi lado mas humano
Mi lado mas oscuro
Mi lado mas tu rostro
Mi lado mas tus labios
Mi lado mas comùn
y tu como ese beso
y tu como esa estrella
y tu como ese sol
y tu como la luz
y tu y tu y tu
y tu y tu y tu
y uno como una mancha
y uno como esa sombra
y tu y tu y tu
y uno tan solo
escribiendo en papeles que no tienen ni forma, ni color.
Sangrando tinta,
quemando las ultimas ideas
comiendo nubes
pensàndote tan linda
pensàndote tan lejos y tan cerca
y ya no digo mas…
luego me arrepiento y quiero decir todo…
…Decirte por ejemplo que ando un poco triste y me preocupo,
que la noche no es el mejor momento para besar,
que la madrugada no es el mejor momento para preocuparse,
intento decirte que no hay tiempo, que nunca hay tiempo.
Te digo que lo necesario nunca deja tiempo para lo importante…
Te digo Hola como quien dice Hoy muero de ti
Me digo calma
Me digo calma
Me digo calma
me digo tranquilo, como quien dice puntos suspensivos…
Te digo que te quiero
como quien dice
Hoy se me acabaron las palabras…
Me gusta el vino, su perfume a verdad al llegar el ocaso, esa marea de buenos sentimientos con que se atraganta el desagüe, mi desagüe.
Miradas atónitas, miles de hormigas hundiéndose dentro de este caldo de habas.
-Los viñédos sesionan cada viernes; el infeliz campesino atrofiará sus verdes tallos, subastará su delicada esencia, suplantándole con el humo de algún osado cigarrillo.
Me gusta el vino y su verdad a secas, ese pútrido estado añejo, su limpia savia, sus rojos ojos, la suave forma de decirlo todo, en espera de la nada.
-Es tiempo de robarle sus semillas y plantar incertidumbre ¿y si el gallo canta? que cante, ya vendrá a pedirnos de comer, y será entonces que asaltaremos el viñedo.
Me gusta el vino y su compañía, ese frágil silencio que nace de cada espacio en la habitación, en espera de romperse gracias a la actitud corrosiva del exceso.
-¡Hurtémosle en la hora nona!
Me gusta el vino, la salvaje melancolía que da vid a nuestros miedos e imperfecciones, a los demonios y viudas que hemos dejado en el camino, a los fantasmas atroces que alimentan nuestro diario vaivén.
-Corten su dedo, los manantiales de Baco deben seguir incólumes.
Me gusta el vino y su color marchito, las sutiles notas al paladar, esa tétrica vista,
de otra forma de ser más auténtico, de otra forma de ser, yo.
- …
Me gusta el vino, su albor nocturno, sus esferas guturales, los despojos del ayer, esos grandes descalabros, esos grandes chichones.
-Cierra la puerta.
-Me gusta el vino rojo, acompañado de un excelente cubanillo, para cuando veo esta clase de escenas en el teatro.
Hoy no
pasos en falso,peces sin forma
gallina en caldo, luz en mi alcoba
unos mareados muerden la caja y callan
luego las naranjas rojas huelen a pasto
canicas de agua en barro ardiendo
perros con alas!, perros con alas!!!
un halo de tiempo en la cabeza del televisor
contando atràs, mirando acà
mirando ranas gordas
pisos de hule y tres canarios.
Hoy no
merienda no
cubiertos limpios no
cuencos fruta luces
ojos cara cruces
notas de tierra, millas destiempo
màquinas de viento para estrellarse
y un cerebro yendo a la cocina
azul y tos cantando bajo el àrbol
hace algunos meses el piso en la espalda
los pies a la luna y el perro a las cañas
hace algunos meses que no puede ser hoy
no es hoy, hoy no
Hoy no…
Saldrè a comer
probablemente allà estas cosas pasen
probablemente el caldo sea presente
y ayer ya no me necesite…
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La paranoia se me presenta de manera ineludible, ya te lo dije, no eres el único con problemas, tal vez los míos no son tan aparentes pero no dejan de tener un peso a veces inconmensurable. Todo el tiempo me cuestiono cómo manejar ese impulso por mantener un alma lo más prístina posible (suicida honestidad, ya sabes) ¿tiene esto alguna justificación o algún valor en mi actualidad? No lo sé. En algunos momentos la realidad, la vida misma me parece tan ridícula y patética; no tiene sustento alguno, es un abroma de exquisito sabor a nada. Sólo me queda una gran urgencia por frotarme los ojos como buscando una nueva capacidad, un nuevo sentido que me permita sobrevivirme.
No sé qué decirte, ni qué pensar de ti, parece que no lo tengo permitido; se me ha vedado la posibilidad de la novedad… si es que en alguna forma brotas como fruto de nuevas conexiones… ahora seré yo quien te pida que extingas esto.
Aquí el tiempo no se pierde, como me acaba de enseñar Camus, ya que se vive en toda su lentitud; es un maldita sala de espera en la que viví 17 años, y a la que tengo que volver para darme cuenta de que nunca he dejado de ansiar el momento de partida, la llegada… ¿Qué quieres que te lleve, un terrón de angustia congelada? aquí se regalan en cada esquina…
Me despido desde el umbral donde los minutos se espesan ansiando no dejar de caer.
Y te reitero como siempre y como antaño, antes de conocernos -robando la voz de Benedetti: no nos vendamos simulacros…
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Al fin y al cabo sólo son recuerdos de Leonor…
Temor a determinaciones póstumas…
No existe el suficiente desprecio para desechar lo que ahora conserva como muestras de arte, son piezas genuinas dignas de guardar, las mismas piezas que le sostendrán los pies al jactarse de actuar, y así colocar en conserva y con otros nombres los deseos que sólo la grima puede reconocer.
Sí, todo y “todos” al final del día, después de la asfixia, parecían llenos de aportes a la falsa madurez de Leonor. Estaba destinada a los detalles compasivos que su demencia le permitía vivir.
-Toda influencia en inmoral, científicamente inmoral.
-¿Por qué?
-Porque influir sobre una persona, es darle nuestra propia alma. No piensa ya con sus pensamientos naturales ni se consume con sus pasiones naturales. Sus virtudes no son reales para ella. Sus pecados son prestados. Se convierte en eco de una música ajena, en actor de una obra que no fue escrita para ella. El fin de la vida es el propio desenvolvimiento. Realizar la propia naturaleza perfectamente, esto es lo que debemos hacer. Lo malo es que las gentes están asustadas de si mismas hoy en día. Han olvidado el más elevado de todos lo deberes; El deber para consigo mismo.
Víctimas reconocidas de un anhelado y tan esperado pedazo amorfo de lo que la sociedad no ha podido ingerir y por desgracia o fortuna, acabaron encontrando recetas innocuas de lo que un enfrentamiento entre dos seres opuestos debiera ser, se regocijan entre el celo de una pasión desborante y la perpetua calma de un rayo de luna.
Se vuelven presas de la salvaje y tierna forma de no decir algo, y mejor aún, de decir nada, ubicando sus emociones entre el alguacil de aquel apestoso pueblucho y aquel hermoso preso de sociedad, se mofan altaneros de las calamidades del mundo externo y sus curiosidades.
Como lo expreso, la imprudente forma de amar de los locos, se encuentra ubicada dentro del contexto espiritual de las sensaciones ingenuas, por no decir absurdas, aunque… quizás hemos tergiversado las normas, y hacemos alusión únicamente a las bugambilias que nacen del murmullo del canto del gato, omitiendo las cerezas que adornan el pastel de mis XV años, los abrazos entre ciegos, las linternas fugaces de caramelo, los adornos invisibles en habitaciones oscuras.
De las locas e imprudente formas de amar, se desprende el velo de nuestras oraciones, las caricias cenicienteras, la infame noticia de un hubiera, la resuelta situación del hoy con la necesidad del individuo de ser parte de algo, de formar parte de alguien más en uno mismo, de amar y ser amado.